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Alemania da un paso adelante en bienestar animal

Cada vez más, los consumidores europeos son sensibles a unos términos de calidad distintos a los que teníamos hasta ahora. No solo cuenta la ternura, el color o el sabor de la carne, el consumidor actual también busca carne sana, libre de residuos, y procedente de animales criados en un alto grado de bienestar. Además, un aumento en la calidad de vida de la cerda también puede traducirse en un producto final diferente. 

Para adaptarse a los nuevos estándares de bienestar animal, Alemania ha dado un paso más fijando en 6,5m2 el tamaño de la paridera para mantener a las cerdas con lechones sin fijación en la jaula. De esta manera la cerda y los lechones ganan comodidad además de disponer espacio suficiente para que el personal lleve a cabo el manejo.

Esta mejoría se incluye dentro de la normativa sobre bienestar animal que Alemania aprobó en julio, donde además se fijaron también nuevas condiciones para el alojamiento en grupo. En estos casos la cerda deberá disponer de 5m2, de los que 1,3m2 deben estar acondicionados como superficie de descanso y tiene que haber un máximo del 15% de superficie enrejillada, según publica Agrodigital.  

Todas las nuevas medidas, incluida la recién aprobada del tamaño de la paridera, deberán aplicarse después de un período de transición de 15 años.

Una inversión económica importante

Los sistemas actuales de maternidades en jaulas tienen como principal ventaja la reducción de la mortalidad en lechones, pero en cambio, no permiten moverse a la cerda con normalidad y eso les genera un mayor estrés.

Los sistemas actuales de maternidades en jaulas tienen como principal ventaja la reducción de la mortalidad en lechones, pero en cambio, no permiten moverse a la cerda con normalidad y eso les genera un mayor estrés.

En 2018, PORCAT visitó una graja de Riudellots de la Selva, Girona, donde se utilizaban parideras más grandes, de entre 5,5 y 6m2 y se pudo evidenciar el aumento de movilidad de las cerdas.

La implementación de estas nuevas instalaciones supone gastos económicos importantes. La inversión en recursos de bienestar animal es una oportunidad para mejorar la productividad de las explotaciones, sin embargo si fuese una obligatoriedad, tendría un impacto económico que no todas las explotaciones podrían asumir.

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